30 puntos críticos sin protección en ríos y quebradas

Más de 30 puntos críticos identificados en las cuencas de los ríos Chancay-Lambayeque y La Leche continúan sin contar con defensas ribereñas definitivas, situación que mantiene expuestas a miles de familias, extensas áreas agrícolas e infraestructura hidráulica de la región frente a un eventual Fenómeno El Niño de gran intensidad. Así lo advirtió el Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo Departamental Lambayeque, que pidió a la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), al Gobierno Nacional y al Gobierno Regional de Lambayeque ejecutar intervenciones antes del inicio de la temporada de lluvias.

El decano del Colegio de Ingenieros, Ing. Pedro Reyes Tassara, explicó que solo en la cuenca del río Chancay-Lambayeque existen 20 puntos críticos oficialmente identificados con alto riesgo de desbordes e inundaciones, mientras que en el río La Leche se mantienen entre 12 sectores de muy alta vulnerabilidad, concentrados principalmente en los distritos de Pítipo, Íllimo, Pacora y Jayanca. «Estamos hablando de más de 30 puntos donde una crecida extraordinaria podría generar consecuencias muy graves si no existen defensas permanentes. El tiempo para actuar se está acortando», sostuvo.

Entre los sectores más vulnerables del río Chancay-Lambayeque figuran la quebrada Cabo Blanco, el puente Tablazos y diversos tramos del río Reque, además de otras zonas donde la erosión viene debilitando progresivamente las márgenes del cauce. En estas áreas, si bien se realizaron trabajos de descolmatación y limpieza en algunos sectores específicos, las obras definitivas de protección mediante enrocados, gaviones y otras estructuras de ingeniería siguen pendientes.

En el río La Leche, la situación también genera preocupación. Los puntos críticos comprenden sectores como El Algarrobo, Bocatoma Mochumí Viejo, Mayascón, La Florida, Ferruñaf, Las Garzas, El Palto, La Traposa, Huaca de la Cruz, Culpón Alto y San Juan II, donde históricamente las crecidas han provocado desbordes, destrucción de diques provisionales, daños a la infraestructura de riego y severas pérdidas agrícolas. Íllimo y Pacora también sufrieron inundaciones de muy alto impacto durante las últimas lluvias del Ciclón Yaku y el Fenómeno del Niño Costero.

El Ing. Pedro Reyes precisa que las intervenciones ejecutadas han permitido retirar sedimentos, maleza y material acumulado en determinados tramos de ambos ríos, acciones que contribuyen a reducir temporalmente el riesgo. Sin embargo, advirtió que estas labores no sustituyen las obras estructurales que permitan proteger de manera permanente a la población frente a caudales extraordinarios.

«No podemos decir que el problema está resuelto porque ingresó maquinaria a limpiar el cauce. La verdadera protección llegará cuando se construyan las defensas ribereñas definitivas. Mientras eso no ocurra, seguimos siendo altamente vulnerables frente a un Fenómeno El Niño severo», afirmó Reyes Tassara.

El decano cuestionó además que proyectos de gran envergadura continúen avanzando lentamente entre expedientes técnicos, procesos administrativos y cronogramas que siguen postergándose, mientras las zonas más expuestas permanecen prácticamente en las mismas condiciones. «Las lluvias no esperan la aprobación de un expediente. Cada retraso aumenta el riesgo para la población y para una de las regiones agrícolas más importantes del país», señaló.

En ese contexto, el Ing. Pedro Reyes exhortó a la ANIN a acelerar la ejecución física de las defensas ribereñas previstas para las cuencas del Chancay-Lambayeque y La Leche, e instó al Gobierno Regional de Lambayeque a ejercer un liderazgo más firme en la gestión y seguimiento de estos proyectos, promoviendo una coordinación efectiva con el Ejecutivo para evitar nuevos aplazamientos.

Finalmente, Reyes Tassara advirtió que, de presentarse un Fenómeno El Niño con lluvias de gran intensidad, las consecuencias podrían ser devastadoras para la región si no se ejecutan oportunamente las obras definitivas. «No basta con reaccionar cuando el río se desborda. La ingeniería consiste en prevenir. Todavía estamos a tiempo de evitar una emergencia mayor, pero las decisiones deben tomarse ahora y traducirse en obras concretas a fin de no poner en riesgo a nuestra población», concluyó.

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